Foto: Carlos Arthur Jr.
Quien entrena Jiu-Jitsu lo sabe: mejorar es parte del juego. Cada día es una oportunidad para aprender, fallar, ajustar y volver a intentarlo. Conforme pasa el tiempo, los logros aparecen y, con ellos, los tan esperados cambios de cinturón. Cada color trae nuevos desafíos, nuevas técnicas y, por supuesto, nuevos aprietos.
Para facilitar la vida de quienes están en esta jornada (o pensando en comenzar), hemos preparado un resumen de lo que sucede en cada graduación del Jiu-Jitsu. Vale recordar que esta guía no toma en cuenta las particularidades de cada atleta o academia, pero echa un vistazo a las siguientes líneas para saber, de forma general, qué te espera en los tatamis.
Cinturón Blanco: El Comienzo de Todo
Aquí empieza la aventura. El cinturón blanco es la etapa de la curiosidad, de la duda y de las ganas de salir corriendo después del primer rola (lucha). Es el momento de aprender lo básico: la llave de brazo desde la guardia, el triángulo, el mataleón. Las fugas de cadera, la reposición de guardia y algunos derribos básicos también entran en la cuenta. ¿El secreto? Repetir mucho, fallar sin miedo y disfrutar el proceso.
Cinturón Azul: Hora de Sobrevivir
¡Felicidades, no te rendiste! Ahora, como cinturón azul, el escenario cambia. Se acabó esa fase en la que todo el mundo te enseñaba algo con calma. La gente empieza a apretar más y tú necesitas aprender a valerte por ti mismo. Saber escapar de las peores posiciones, controlar el aire (gas) y mantener la cabeza fría se vuelve una cuestión de supervivencia. Las llaves de pie empiezan a aparecer más y se vuelven más divertidas cuando entiendes el timing correcto. ¿Pasar la guardia? Sigue siendo importante, pero el enfoque empieza a cambiar.
Cinturón Morado: El Refinamiento Empieza Aquí
Este es el cinturón de la transición. Ya no eres un principiante, pero aún queda mucho camino por delante. El juego empieza a ser más estratégico. Logras defender derribos y raspados con más naturalidad, de modo que aún sobra energía para buscar finalizaciones. Movimientos más técnicos, como ataques con la solapa y tomas de espalda, se vuelven parte de tu arsenal. Es cuando empiezas a entender que el detalle lo cambia todo: un agarre mal hecho o un espacio mal calculado pueden costarte la posición.
Cinturón Marrón: El Ajedrez Comienza Ahora
Ahora la cosa se pone seria. En el cinturón marrón, el juego gana una nueva capa: los ataques a las piernas. Las llaves de rodilla y tobillo entran con todo, y lo que antes parecía seguro puede convertirse en una trampa. La paciencia y la atención a los detalles marcan la diferencia. Quien llega aquí ya tiene noción de casi todo; solo falta refinar, organizar el juego y evitar dejar huecos. Cada posición cobra un nuevo valor y cometer errores ya no es tan aceptable.
Cinturón Negro: El Juego de los Grandes
Llegar al cinturón negro es como completar el juego… y descubrir que el juego apenas comienza. Aquí, cualquier descuido puede decidir una lucha. Todo está milimétricamente calculado: los ataques deben ser quirúrgicos y las defensas inquebrantables. El físico, la mente y la técnica se ponen a prueba todo el tiempo. Entrenar deja de ser una cuestión de «aprender algo nuevo» y pasa a ser sobre perfeccionar todo lo que ya sabes. ¿El objetivo? Ejecutar tu juego con perfección, sin dar lugar al azar.
¿Y bien? ¿Cuál de estos cinturones crees que es el más desafiante? ¿O en cuál de ellos estás estancado? ¡Cuéntanos en las redes sociales y comparte tu jornada en el tatami!
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